La respiración, de Alfredo Sanzol

Teatro – MARZO 2017
Viernes 10 y sábado 11 de marzo. Sala Pereda. 20:30 hs.

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“La respiración”, de Alfredo Sanzol

 

Con Verónica Forqué, José Ramón Iglesias, Nuria Mencía, Pietro Olivera, Martiño Rivas y Camila Viyuela

 

Dirección, Alfredo Sanzol

Música, Fernando Velázquez

Escenografía y vestuario, Alejandro Andújar

Diseño de iluminación, Pedro Yagüe

Diseño gráfico y fotografías, Javier Naval

Ayte. de dirección, Laura Galán

Construcción decorado, May Servicios

Realización vestuario, Ángel Domingo / María Calderón

 

Una producción del Teatro de La Abadía y Lazona

Duración: 100 min sin descanso

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“Soy una naufraga en mi propia cama”

Empezar de nuevo y volver al principio vital, el continuo movimiento que todos efectuamos sin ser conscientes pero que determina nuestra existencia, respirar, ese es el punto de partida del próximo espectáculo de Alfredo Sanzol, creador de En la luna ―producción del Teatro de La Abadía, ganadora de tres Premios Max―.

Esta obra cuenta, en clave de comedia, las alegrías y penas de una mujer separada, Nagore, en trance de recuperar su autoestima y de rehacer su vida. Gracias a los consejos de su madre, que tiene una intensa vida amorosa, este proceso se convierte en una verdadera aventura.

La Respiración teje una red de relaciones familiares y afectivas, que ayudarán a Nagore a encontrar un nuevo equilibrio.

“Quiero volver a tener una familia”; con esta frase inequívoca de Nagore comienza la primera escena. Las peripecias de la obra, que se suceden con una aceleración propia de la comedia pero sin impedir que aflore la emoción, son el recorrido que Nagore necesita para coger aliento para poder abordar una nueva etapa vital y afectiva. Para explorar en sí misma y a su alrededor un mundo desconocido. No en balde una de las citas literarias que Sanzol toma como referencia para esta obra es esta: “Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes.” (Juan de la Cruz Subida al Monte Carmelo)

La respiración habla de la facilidad, o no, de asumir cambios vitales; en este sentido algunos de los personajes parten de una actitud flexible, otros van aprendiendo. También habla del carácter excluyente y posesivo del amor frente a una energía más abierta, compartida. Y de la conexión entre mente y cuerpo, que se nutren y se reflejan el uno al otro; de ahí la importancia de cuidar de ambos. Relacionado con esto, Sanzol alude a otra cita literaria: “Respira, amigo mío, respira esta insignificancia que nos rodea; es la clave de la sabiduría, es la clave del buen humor.” (Milan Kundera La fiesta de la insignificancia)

Contrario a su costumbre de terminar de escribir una obra y después iniciar su labor como director de escena, en este caso Sanzol ha querido desarrollar el texto en estrecho contacto con los actores del reparto, al hilo de las improvisaciones en dos talleres previos, para dejarse “contaminar por sus mundos, sus cuerpos y sus fantasías”.

Así, la trama que imaginó en un primer momento se ha ido transformando. Del punto de partida, que tenía un aire entre cuento de hadas y comedia romántica shakespeariana, recordamos la siguiente declaración: “Este argumento me lleva visitando desde hace un tiempo y está tumbado en el sofá de mi imaginación sin que yo sepa cuánto tiempo piensa quedarse. Me gustaría que como un amor provisional se convirtiera en un amor duradero; y si se va, que el argumento que lo sustituya, como el amor, sea mucho mejor. Esa es nuestra esperanza.”

Precios

25€

14€ y 10€

Entradas acompañantes sillas de ruedas

Función 10 Marzo: AGOTADAS