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El escenario de la Sala Argenta acogió las melodías de Malandro Club

Santander, 26 de noviembre de 2020.

El conjunto musical Malandro Club, formado por cuatro amigos a quienes unió la música, interpretó en la tarde de ayer sobre el escenario de la Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria un repertorio de temas de estilos muy diversos, en un concierto íntimo y cercano. En esta ocasión, público y músicos compartían un mismo espacio sobre el escenario. Los tres primeros artistas pisaron las tablas y ocuparon sus sitios, cada uno de ellos acompañado de su instrumento: Javier Mayor al contrabajo, Gorka Hermosa con el acordeón y Alberto Vaquero con la trompeta.

Tras abrir con la primera canción, Gorka Hermoso se dirigió al público para agradecer la presencia de los espectadores. Desde la segunda canción, el cuarteto quedó cerrado con la incorporación de Juan Luis Castaño a la batería. Con la agrupación musical al completo, se atrevieron a hablar de sus ideas y su música, bueno, entre pinzas, ya que ni ellos mismos sabían en qué estilo musical enmarcarse. Simplemente se dejan llevar a la hora de componer y es por eso que sus oyentes no atinan a clasificarlos dentro del jazz, el tango, el folklore de la península ibérica o la música clásica contemporánea. Pero lo que está claro es que el tono musical alcanzado por estos cuatro melómanos ha conseguido encandilar al público.

En un clima acogedor, Malandro demostraba su talento mediante la interpretación de sus canciones: “Electra”, “Breheme”, “Anatango”, “Peso muerto”, “La espera”… Una espera que Malandro no practicó con su público, al que rindió pleitesía de forma puntual, y del que se despidió con un tema escrito y dedicado a Paco de Lucía, para el que contactaron con el mismo flautista del mítico músico y compositor español, Jorge Pardo, que fue elegido Mejor Músico de Jazz Europeo 2013 y que tras escuchar este tema homenaje dijo que `el gran nivel musical de Malandro Club, su fantasía y su sonido te llevan a un mundo diferente´.

Tras retirarse del escenario, el agradecido y persistente aplauso del público consiguió que Malandro volviera sobre las tablas para regalarnos una última interpretación, “Fuego”, un título con el que nos abrigamos frente al frío que venía pidiendo sitio en la noche oscura tras las puertas del Palacio de Festivales. Al calor de su música, los cuatro amigos de Malandro Club ampliaron ayer su círculo de amistades con quienes tuvimos la fortuna de escucharlos en una complicidad sin distancias.

 

Javier Sánchez Becerril