El Palacio de Festivales hace de Anfitrión de Molière en una noche para la confusión y la risa

Santander, 10 de octubre de 2020.

La Sala Argenta acogió ayer esta obra, con un elenco de primer nivel y dirigida por Juan Carlos Rubio, que repite hoy a las 20:30 horas.

La obra, ambientada en una caravana de circo ambulante, transmite cierta magia y una imagen `tiránica´ de los dioses, parando el mundo cuando les place al grito de `Zacatanga´. Todo ello bajo la oscura y larga noche de la ciudad de Tebas, durante la que los actores bailaron y cantaron para transmitirnos el estado de ánimo de sus personajes.

Anfitrión (Fele Martínez) ha partido a la guerra y a su vuelta espera reencontrarse felizmente con su mujer. Es en este momento cuando la situación se desencadena en una sucesión de circunstancias hilarantes. Efectivamente, lo que no sabe nuestro protagonista es que, durante su ausencia, las divinidades se hicieron carne y el dios Júpiter (Daniel Muriel) encandiló a su esposa, Alcmena (Toni Acosta), sin que esta fuera consciente del engaño. Por otro lado, Sosia (interpretado por el actor Pepón Nieto, con una alta carga narrativa en la obra), fiel y complaciente sirviente de Anfitrión, ha sido presa de un embrujo similar. En esta ocasión, su identidad la ha usurpado Mercurio (Paco Tous), compinche e hijo de Júpiter en sus romances, quien pone sus ojos en Cleantis (María Ordóñez), la mujer de Sosia. La realidad se vuelve incomprensible, en un maremágnum hilarante de malentendidos, ambigüedades, perplejidad y mentiras, sin saber muy bien quién está cuerdo y quién ha perdido la razón.

Los dioses, en su descenso al reino de los mortales, han puesto en jaque la estabilidad de nuestros personajes y de sus relaciones, utilizando ladinamente sus poderes sobrenaturales. La obra, rica en matices, permite variadas lecturas, desde un enfoque social, en el que el poderoso abusa del débil, quien, a su vez, ambiciona las fuerzas del poderoso, hasta una perspectiva psicológica, que incide en la pregunta sobre aquello que define la propia identidad. Y además de todo eso, la obra es diversión, mucha diversión, en una sucesión bien armada de escenas cómicas que el público agradeció con su aplauso al final de la representación. Si usted quiere desentrañar quién es el verdadero Anfitrión, aún está a tiempo de hacerlo acudiendo esta noche a las 20:30 horas a la Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria. Si se decide, no deje de considerar si la persona que se sienta a dos butacas de la suya es quien parece ser o es usted mismo, suplantado por un dios del Olimpo clásico.

Javier Sánchez Becerril